Si existen leyes naturales, ¿por qué no para el éxito?

Es verdad que cada vez que alguna persona comienza algún proyecto, en muchas ocasiones se queda corta por falta de tiempo, disciplina, creatividad, voluntad, actitud, recursos y un sin fin de situaciones, en las que culpamos a todo lo demás, menos a nosotros mismos.

A mi parecer y entender, hay 4 columnas que rigen, así como en un templo, que con sus pilares sostiene toda la construcción, que rigen también cualquier emprendimiento, proyecto, negocio, empresa y obviamente a nosotros como personas.

Columna 1: La Intención

La intención es el logro que queremos obtener; el sueño que queremos hacer realidad, es comenzar con un fin en mente, empezar desde el resultado final.  Aquí entran en juego factores como nuestra imaginación, visualización y el qué es lo que queremos lograr.  Es nuestro GRAN OBJETIVO.  Esta intención, deberá de alguna forma, beneficiar a todas las partes involucradas.

Te  debe beneficiar a ti, en todas las áreas de tu vida: personal, laboral, económico, mental y espiritual.  Si, estás leyendo bien.  Es importante que nuestros emprendimientos sean significativos.  De lo contrario en el mediano plazo, nos sentiremos vacíos, y estaremos buscando permanentemente ese algo más, que no estamos llenos.

En ocasiones, tenemos que salirnos de nuestra zona de confort, para poder acceder a otras perspectivas.  Si seguimos haciendo lo mismo que hacemos todos los días, y queremos obtener diferentes resultados ¿cómo lo logramos?

El tener una intención clara de que es lo que queremos lograr, es la primer columna que nos mantendrá como los rieles de un tren, en el camino que hayamos elegido para nuestro proyecto.

La intención debe responder al QUE y al POR QUE pretendes realizar ese proyecto en específico.

Un ejemplo:

Quiero crear un blog de marketing digital con más de 200,000 visitas mensuales para posicionarme como especialista en hispanoamérica en un año.

Columna 2: La Atención

Los seres humanos tenemos esta poderosa herramienta:  La Atención.  Y tenemos varios tipos de atención.  En este caso, la atención selectiva es la que nos ayuda a enfocarnos en el GRAN OBJETIVO que nos hayamos planteado.  Al tener la intención clara de lo que queremos lograr, la atención es una especie de filtro, que comienza a dirigirnos hacia las circunstancias que queremos crear con nuestro proyecto, negocio o emprendimiento.

La atención, nos da el poder de enfocarnos en lo que queremos y a no distraernos en las cosas que nos alejan de nuestra intención inicial.  Se presentan cientos de oportunidades, momentos, personas, propuestas durante cada día, y de nosotros depende el que nos dejemos distraer de nuestro objetivo.  Si nos preguntamos de manera regular durante el día:

¿Esto que estoy por hacer o esto que estoy haciendo me acerca o me aleja de mi objetivo o de mi intención principal?

Inmediatamente sabrás si esa actividad, tarea, reunión o propuesta te está acercando a lo que quieres lograr.  La atención será la guía para todas tus decisiones; ahi a donde va tu atención, se irá tu energía, pensamientos y … acciones.

Columna 3: La Acción

En el mundo físico que nos desenvolvemos, como seguramente has observado, es enteramente mecánico.  Una silla no la podemos mover con nuestra mente, requerimos el esfuerzo físico para hacerlo.

De la misma forma, cuando nos ponemos en acción, las cosas comienzan a suceder.  Y cada vez que avanzamos con nuestros proyectos y vamos ejecutando acciones que nos acerquen a nuestro objetivo, se van materializando las ideas que alguna vez comenzaron en nuestra mente.

Evita confundir el movimiento con la acción.  En ocasiones, simplemente estamos “ocupados” en actividades que no nos generan ningún valor.  Recuerda que el tiempo es un recurso limitado y no renovable, de ahí la importancia de crear un plan de acción para mantenerte enfocado, con tu atención centrada en tu GRAN OBJETIVO  y la acción requerida para llevarlo al cabo.

Columna 4: La Repetición

Todo camino comienza por el principio.  Y cada paso que damos, nos lleva al siguiente.  De esta forma comenzamos a construir o como se conoce también, empezamos a sembrar.

La importancia de ser constantes, disciplinados y sobre todo, siempre que nos desviemos, regresar lo antes posible a nuestros planes, objetivos para mantenernos en las vías del tren que hayamos escogido.

La repetición de las acciones que nos llevan al logro de nuestros objetivos será determinante en la creación de nuestro futuro.  Estamos aquí y ahora, aprovechemos esta oportunidad.