La autodisciplina, para muchos (yo me incluyo) es uno de esos monstruos de 9 cabezas que si no sabes domar a tiempo, terminará por comerte completamente.  Esto lo digo en serio.

Desde hace 3 meses que no me tomaba el tiempo para escribir un post para este blog y realmente, me hace sentir mal. ¿Qué sucede con esto de la autodisciplina? ¿Por qué a algunas personas se les hace sumamente fácil y para otros es una batalla titánica?  La respuesta, a mi parecer, está en las siguientes líneas:


Piensa en una semilla de frijol, seguramente al pensar en ella, recuerdas aquel famoso experimento que realizabas en el Kinder o preescolar, en donde, la maestra, de quien seguramente estabas enamorado, si era guapa claro, entonces, te pedía llevar al salón de clase un frijol, algodón y un frasco de Gerber (de esos alimentos para bebés que son de frutas y verduras).

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Ya sabes que seguía, mojabas el algodón, ponías la semilla del frijol entre dos capas del algodón, esto dentro del frasco de Gerber.  Lo ponías al sol, tenías que regarlo y que le llegara luz solar.  Y de pronto, al tercer o cuarto día, mágicamente, aparece el primer brote de una planta verde, que precisamente, viene desde dentro de la semilla del frijol.

Si te seguías acordando de mantener el frijol vivo, lo regabas, y en otra semana, ya tenías una pequeña ramita de la cual surgían a su vez un par de hojas pequeñas, y si corrías con suerte, y seguias manteniendo el frijol con vida, llegaba a culminarse para producir una vaina, con 5 o 6 frijoles dentro.  Maravillosa la naturaleza.

Esto sucede, siempre y cuando, la fórmula agua+sol, sea constante.  Y de esta forma, produce no uno, si no varias semillas de frijol, que a su vez, pueden volverse a plantar y así ad infinitum.

Así es la naturaleza, los cambios más importantes, vienen desde nuestro interior.

Nada cae del cielo

Esto es algo que ya ha sido científicamente comprobado por mi, en años de experiencia de esperar que el dinero, el éxito, y un sin fin de sueños y deseos, caigan, directamente del cielo hasta mis manos, he intentado desde danzas indígenas, hasta la oración permanente durante días, y que crees, no me cayó nada de lo que pedí del cielo, (algunas semillas de mis plantas, pero nada más).

A partir de esto, me pregunté:  debe existir alguna forma de realmente conseguir los cambios que queremos y necesitamos realizar en nosotros mismos. ¿cómo?  Bien, que bueno que lo preguntas, eso quiere decir que eres una persona inteligente, simplemente por el hecho de estar leyendo hasta este punto —>.

Tenemos que pedir y orar como si Dios fuera lo único que existe y trabajar como si Dios no existiera.

Bien, no soy un fanático religioso ni nada por el estilo, lo que si me considero es una persona espiritual, y si es el espíritu, la mente consciente y el corazón lo  que nos hace humanos (junto con un cúmulo de emociones, relaciones y demás), entonces estarás de acuerdo conmigo en que si no movemos el trasero y nos dirigimos decididamente en la búsqueda de nuestros objetivos metas, sueños, o como les quieras poner, no podremos obtener el gran resultado llamado felicidad.

Y es cuando realmente Dios te ayuda y te da esos empujones que necesitas, te presenta las oportunidades necesarias para que logres lo que deseas. Y aquí es donde creo que se encuentra el punto culminante de este post.

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¿Sabes qué es lo que realmente te hace feliz?

También quizá sea una pregunta que nos tengamos que hacer constantemente, tanto como el cambio mismo, no eres la misma persona que fuiste hace 5 años, hace 3, hace 1 año.  No piensas igual, has tenido cientos de nuevas experiencias, creo que la felicidad y el concepto que tenemos de ella debe de adaptarse a nuestras necesidades, nuestros logros, pero lo más importante, debe ser coherente con lo que nos dicte el corazón.

En algún libro de Carlos Castaneda, don Juan Matus, un chamán Yaqui de Sonora, en México, le dice a Carlos:

Si vas a elegir un camino, elige el camino que tenga corazón.

Recuerdo que cuando lo leí la primera vez, no lo entendí, sin embargo, algunos años han transcurrido, varias experiencias, que independientemente de como hayan sido, creo que siempre podemos ver el lado positivo de las cosas, por más mal que hayan sucedido.  Indiscutiblemente, si aprendiste algo de ellas, ya tienes un saldo positivo de esta experiencia.  Te preguntarás ¿y todo esto que tiene que ver con la autodisciplina?

Cuándo defines qué es lo que quieres ser, hacer y tener, es más fácil trabajar en consecuencia para lograrlo.  (te recomiendo que vuelvas a leer esa frase)

Y cómo definimos esto, muchas veces, pensamos que la felicidad, se encuentra en el exterior, en nuestro entorno, en nuestro contexto.  En mi humilde opinión, primero debemos estar bien con nosotros mismos, estar seguros de que es lo que queremos ser.  Ser en el más extenso sentido del verbo, del concepto SER.

Desde definir si quieres ser exitoso, emprendedor, empresaria, maquillista, hasta definir la clase de persona que quieres ser: puntual, preparada, organizada, inteligente, reconocida, y así.

Yo creo, y digo creo, por que sigo en fase de cambio permanente, que el encontrar esos puntos, es crucial para que podamos tomar mejores decisiones.  Cuando sabemos que es lo que queremos realmente, y trabajamos para conseguirlo o hacerlo realidad, la autodisciplina, la constancia, y la perseverancia, que como bien decía Aristóteles:

“La excelencia es el arte que se alcanza a travéz del entrenamiento y del hábito, nosotros somos lo que hacemos repetidamente, la excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito”

La autodisciplina, es el vehículo que te llevará al logro de tus objetivos ¿que otros obstáculos tienes como persona? ¿Miedos? ¿Quizá no sepas que te hace feliz? ¿Sigues buscando?  Creo que mientras nos mantengamos en movimiento, trabajando y en esa búsqueda constante de lo que nos hace felices, veremos el crecimiento de nuestra autodisciplina.

 ¿Ya eres feliz? Felicidades, quizá puedas compartir cómo lo has logrado, que has hecho o dejado de hacer, para conseguir lo que quieres.  Enhorabuena.  Gracias por leer y en verdad aprecio tus comentarios.   De nada sirve escribir, si no obtienes retroalimentación de la gente que te lee.  Y si te ha gustado, comparte.

En algún curso dijeron, la autodisciplina simplemente es recordar todos los días, que es lo que quieres lograr.